sábado, 18 de marzo de 2017

Beneficio del ejercicio en Diabetes Tipo 2 y Síndrome Metabólico

La actividad física y el ejercicio son importantes para la prevención y el manejo de la Diabetes Mellitus tipo 2 y el Síndrome Metabólico, por medio de ellos podemos impulsar la salud y la calidad de vida en las personas que padecen estas enfermedades.





Ejercicio y Actividad Física

Cuando el ejercicio y la actividad física son practicados con regularidad, son beneficiosos para mantener las condiciones del organismo en perfecta salud, sin importar el sexo, edad o etnia a la cual se pertenezca.

Varios estudios establecen que practicar regularmente algún ejercicio o actividad física cumplen un efecto positivo en la salud del ser humano, ya que ayuda a prevenir varias enfermedades y actualmente se usa como tratamiento terapéutico para enfermedades como diabetes tipo 2, síndrome metabólico y problemas cardiovasculares.

Darwin decía que “es una regla en zoología que todos los animales deben gastar energía muscular para conseguir la energía de los alimentos. El ser humano habitante de países desarrollados es el único mamífero que es capaz de ingerir grandes cantidades de alimentos muy calóricos sin realizar el más pequeño esfuerzo muscular para lograrlo.” Esta evolución ha producido el sedentarismo que es el desencadenante de varias enfermedades.

El ejercicio y la actividad física tienen efectos benéficos y saludables como aumentar la flexibilidad, velocidad y fuerza en los músculos; gracias a las fibras musculares que ayudan al aumento en su grosor y número, se genera una mayor capacidad de transportadores y enzimas, que sirven para aprovechar la energía y  favorecer el aumento de nutrientes y de oxígeno. También ayuda al movimiento de las articulaciones y al de los huesos que favorece el depósito de calcio y previene la osteoporosis.

Los encargados de llevar al músculo oxígeno, sustratos energéticos y retirar deshechos son el sistema cardiovascular y el aparato respiratorio. El corazón es el único músculo que siempre realiza ejercicio cuando nos movemos. El ejercicio y la actividad física regular favorecen a la función del corazón, arterias y pulmones. En las arterias ayuda a aumentar la capacidad de conducción de la sangre, lo cual lo hace beneficioso porque mejora la presión arterial y previene enfermedades vasculares.

También el ejercicio y actividad física ayudan a elevar los niveles del colesterol HDL (colesterol bueno) y a reducir los niveles de triglicéridos.

Además de tener beneficios en aspectos fisiológicos, el ejercicio y la actividad física favorecen a los aspectos psicológicos y antropométricos. Las personas que realizan ejercicio de forma regular cambian su calidad de vida, aspecto físico, pierden peso, son capaces de disminuir o dejar el tabaco y de seguir una dieta saludable.

Tipos de actividad física


Existen dos tipos de actividad física:

· Aeróbico: Es el ejercicio de baja intensidad y de larga duración (caminar, correr, nadar, bicicleta). Son aquellas en las que hay una alta demanda de oxígeno, necesario para el funcionamiento del aparato cardiovascular y respiratorio. La glucosa se metaboliza y no se produce mucho lactato.

· Anaeróbico: Es el ejercicio de gran intensidad y de corta duración (correr, levantamiento de pesas, futbol, tenis). Las necesidades de oxígenos no son satisfactorias para el aparato cardiovascular y respiratorio. La glucosa se metaboliza y produce mucho lactato.
Diabetes y Ejercicio

El ejercicio y la actividad física ayudan a la prevención y al tratamiento de la obesidad, la diabetes y otras enfermedades metabólicas.


“Los individuos que no hacen ejercicio físico regularmente están sometidos a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades  hipocinéticas, tales como enfermedades coronarias, hipertensión, hiperlipidemia, obesidad, diabetes y trastornos  musculo esqueléticos. La mejor defensa contra el desarrollo de enfermedades hipocinéticas es poner a trabajar a los músculos, los huesos,  las articulaciones, el corazón y los pulmones y los órganos internos  de un modo regular mediante un programa sistemático de ejercicio físico” (HEYWARD, 2001)

La Diabetes Mellitus es el conjunto de enfermedades metabólicas, y está caracterizado por los niveles elevados de glucosa en sangre.

Los síntomas clásicos para saber si una persona presenta Diabetes Mellitus son:

1.    Polidipsia, polifagia, poliuria y pérdida de peso.
2.    Glucosa en ayuno mayor a 126 mg/dl.

Se produce principalmente por dietas ricas en hidratos de carbono (carbohidratos simples de alto índice glucémico), los cuales ocasionan picos elevados de glicemia que a su vez originan niveles elevados de insulinemia. Los adipocitos son sensibles a la insulina, la cual provoca que se capte rápido la glucosa y se convierta en triglicérido, que se almacena como tejido adiposo.

Se recomienda a los pacientes diabéticos realizar ejercicio ya que cuando una persona se encuentra en reposo, el metabolismo se reduce a un nivel de producción de energía que solo mantiene las funciones vitales estables. Pero cuando una persona con Diabetes Mellitus realiza ejercicio o actividad física incrementa su metabolismo como respuesta de la actividad muscular.

La actividad física o el ejercicio tienen beneficios en personas que presentan diabetes, ya que reducen la resistencia a la insulina y niveles de hiperinsulinémicos. Cuando se reduce los niveles de insulina, también reduce la secreción de la misma y aumenta la renovación de la insulina.

Los pacientes que presentan Diabetes mellitus tipo II y se encuentran obesos muestran una disminución en niveles de glucemia después del ejercicio moderadamente intenso y también la glucemia preejercicio.

Al realizar ejercicio o actividad física se pierde grasa visceral, lo cual indica una mejoría en el metabolismo. La grasa abdominal es un factor para desarrollar Diabetes Mellitus tipo II. Para esto se recomienda realizar actividad o ejercicio físico al menos una hora, cinco veces por semana y con una intensidad moderada.

Cuando el ejercicio físico es regular tiene mejoras en el control metabólico del diabético tipo II, ya que disminuye la hemoglobina glucosilada y niveles de glucosa en ayunas.

Sus efectos también son con los lípidos ya que los regulan y disminuyen la producción de triglicéridos y aumentan el colesterol HDL; también disminuyen el colesterol LDL.
Otro efecto es que reduce el peso corporal, control la diabetes ya que aumenta la sensibilidad a la insulina, ya mencionado anteriormente, el paciente cambia su estilo de vida.

La actividad fisca ayuda al organismo a usar mejor la insulina, cuando un paciente no insulino dependiente realiza actividad física, ahorra trabajo a las células β del páncreas y permite controlar la diabetes con dieta y ejercicio, en lugar de usar insulina exógena. La combinación de realizar ejercicio y una dieta saludable es la combinación más efectiva para mantener una pérdida de peso adecuada y una mejorar el control metabólico.

Cuando se presenta Diabetes mellitus tipo II se presenta un incremento de riesgo cardiovascular. La hipertensión arterial es factor de un riesgo cardiovascular, esto les ocurre a un 60% de los pacientes. Estudios demuestran que disminuye la presión arterial en personas con diabetes tipo II con la práctica de ejercicio o actividad física.
“Los diabéticos no insulino dependientes, frecuentemente presentan insulino resistencia, por lo que este grupo teóricamente, sería muy beneficiado al realizar un programa de entrenamiento”. (SANCHEZ PINILLA, 1992).

Se ha visto una relación inversa entre la actividad física y la mortalidad por cualquier causa. Esto tiene importancia en la Diabetes Mellitus tipo II, ya que tienen una relación el ejercicio y el índice glucémico. Normalmente el riesgo de muerte es incrementado con el índice glucémico peo con el ejercicio la hiperglucemia tiene un efecto adverso y mejora el estado físico lo cual reduce los riesgo de mortalidad.

Sin embargo, para tener todos estos beneficios se requiere una planeación en la actividad física de las personas que iniciarán un plan de ejercicio.



“El deporte, no puede ser utilizado indiscriminadamente, ya que se trata de una actividad física realizada bajo un reglamento, que tiene un fin competitivo y por lo tanto no es posible controlar la intensidad y requiere de una especialización de las cualidades físicas, de las cuales depende el rendimiento de este deporte”. (SERRATO, 2004).

Síndrome Metabólico y el ejercicio físico

La actividad o ejercicio físico  ayuda a la pérdida de masa grasa y preserva la masa magra, ayuda a la función del mantenimiento del peso corporal, también ayuda al aumento de la oxidación de ácidos grasos libres (AGL), y riesgo metabólicos.

Para que el ejercicio sea beneficioso para la salud, tiene que ser realizado durante 150 minutos a la semana con una moderada intensidad.

En personas sedentarias o con sobrepeso, cuando realizan ejercicio de forma aislada ayuda al control de enfermedades cardiovasculares, resistencia a la insulina y el Síndrome Metabólico.

Al realizar Actividad o Ejercicio físico de tipo anaeróbico (fuerza) ayuda no solo a mejorar a personas con Diabetes Mellitus Tipo II y a los que presentan Síndrome Metabólico, sino que también ayuda a aumentar la sensibilidad a la insulina y a optimizar la tolerancia de glucosa.

Junto con estos efectos se encuentran la disminución de los depósitos de glucógeno y el aumento de la capacidad del músculo para la utilización de la glucosa.

La función principal de la actividad física y el ejercicio físico es prevenir y controlar alteraciones metabólicas, como el Síndrome Metabólico, se ha demostrado que el sedentarismo es la principal base fisiopatológica para desarrollar alteraciones metabólicas.  El ejercicio y la actividad física son esenciales para el control y prevención del sobrepeso y obesidad, las cuales son también causas para desarrollar Síndrome Metabólico o Diabetes Mellitus.


Iniciación de un programa de ejercicio

Cuando las personas que tienen Diabetes Mellitus  inician un programa para realizar actividad física o ejercicio, deben de someterse a una evaluación médica, para poder ver qué complicaciones presenta el paciente e indicarle qué ejercicios son apropiados para ellos. 

Además deben de evaluarse los siguientes riesgos para el inicio de la actividad física:


1. Problemas cardiovasculares:


Para saber si el paciente presenta problemas cardiovasculares, se realiza una prueba de esfuerzo.
Una persona que presenta este tipo de riesgo presenta de 4 a 6 de los siguientes criterios:

  • Edad mayor a 35 años de edad
  • Más de 10 años de duración de Diabetes Tipo 2 
  • Más de 15 años de duración de Diabetes Tipo 1
  • Riesgo de enfermedad arterial coronaria
  • Presencia de enfermedad microvascular (retinopatía o nefropatía)
  • Enfermedad vascular periférica
  • Neuropatía autómica

A los pacientes diabéticos que presentan problemas cardiovasculares que inician un programa se les recomienda realizar ejercicio de baja intensidad con una frecuencia cardíaca máxima de < 60%. Un ejemplo es caminar.


2. Retinopatía


Los pacientes con retinopatía proliferativa diabética (RPP), no se les recomienda realizar actividad físca extrema porque puede presentar hemorragia vítrea o desprendimiento de la retina. Estas personas deben de evitar el ejercicio anaeróbico.


Algunos ejemplos de los ejercicios que pueden realizar estas personas son: caminar, nadar, ciclismo estacionario, etc.


3. Nefropatía


No hay recomendaciones específicas para pacientes con nefropatía pero, ya que poseen una capacidad reducida al realizar ejercicio, se limita su actividad. Aun no se han realizado muchos estudios sobre este tema, lo que se ha encontrado es que estas personas deben evitar realizar ejercicios extenuantes o de alta intensidad.


4. Neuropatía


La neuropatía provoca la pérdida de sensación protectora del pie, lo que indica una limitación para realizar actividad o ejercicio físico. El realizar ejercicio repetitivo puede llegar a provocar la insensibilidad del pie y llega a presentar ulceraciones y fracturas.


Para estos pacientes se recomienda actividades como: natación, ciclismo, remar, o realizar ejercicios con los brazos.



Preparación para realizar ejercicio

Tanto para los pacientes diabéticos, como para personas normales se les recomienda realizar ejercicios de calentamiento y enfriamiento.

El calentamiento sirve para prepararse a los músculos, el corazón y los pulmones para el ejercicio de mayor intensidad. Para el calentamiento se recomienda hacer actividad aeróbica de baja intensidad de 5 a 10 minutos como caminar o pedalear. 

Luego de un buen calentamiento se deben de estirar los músculos durante 5 a 10 minutos, se recomiendan estirarlos para poder ser utilizados para la sesión de mayor intensidad.

Al terminar la sesión de mayor intensidad, dependiendo de cada persona, se recomienda hacer un periodo de enfriamiento el cual es algo similar al calentamiento. Debe durar de 5 a 10 minutos; su propósito es reducir la frecuencia cardíaca gradualmente hasta los niveles previos del ejercicio (niveles normales).


Otro punto importante para la realización del ejercicio es la hidratación; la cual es esencial para prevenir la deshidratación, la cual afecta negativamente los niveles de glucosa en sangre y el buen funcionamiento del corazón.

Se recomienda hidratarse antes, durante y después del ejercicio, por ejemplo, cuando se inicie el ejercicio (calentamiento) y después de éste (actividad de mayor intensidad) se deben tomar cantidades suficientes de agua para compensar las pérdidas por sudor reflejadas en el peso corporal.


Conclusiones

El sedentarismo tiene un papel fundamental en el desarrollo y mantenimiento  del sobrepeso y obesidad, lo que significa que el aumento del gasto energético o calórico a través de la actividad física debe ser realizado continuamente para la prevención y control de la obesidad y el Síndrome Metabólico.

Médicos y terapeutas han encontrado un arma preventiva para el manejo de la obesidad y para alteraciones metabólicas, esta es el Ejercicio Físico.
La resistencia a la insulina es la alteración metabólica más importante en obesidad y está relacionada con factores de problemas cardiovasculares como; hipertensión, dislipidemias, Diabetes Tipo II.

El musculo esquelético tiene un papel fundamental en la sensibilidad a la insulina, ya que se ha visto el incremento en el depósito de glucosa en personas con Síndrome Metabólico, es mucho mayor que la alteración en la producción hepática.



Al realizar trabajo físico (actividad física o ejercicio) se puede modificar factores de riesgo cardiovasculares, como la resistencia a la insulina, dislipidemias y la hipertensión arterial, lo cual favorece menor morbilidad y mortalidad en personas que presentan Síndrome Metabólico.

El trabajo físico debe ser una actividad planeada y adecuada al tipo de padecimiento o  a las limitaciones del organismo.

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